Hagamos de la Davis lo que obliga su fama

nadal-gasquet¿Por qué todo aficionado al tenis sabe que Rafa Nadal lleva 14 Grand Slams, que Roger Federer acumula 18 y que Novak Djokovic tiene la cuenta en 11 y no sabe las Ensaladeras que ha ganado su país? ¿Se imaginan que un futbolero no supiera los mundiales que ha celebrado? ¿O que un loco del atletismo no conociera el tiempo que empleó Bolt en rubricar su último record del mundo? Hace tiempo que vengo considerando escribir sobre el prestigio perdido por la Copa Davis y creo que hay un debate interesante en esta pregunta.

Es verdad que el tenis se convertido en uno de los grandes deportes del mundo y que las principales raquetas son iconos de las marcas deportivas e ídolos de millones de personas en el mundo. Federer, Nadal, Djokovic, Murray y un largo etcétera, además de deportistas, son grandes empresas que deben alimentarse y retroalimentar a esos fans ávidos de noticias sobre sus carreras. Sin embargo, una competición como la Copa Davis debe llamar a sus puertas, o incluso echarla abajo si no recibe una respuesta a su altura.

Calendario excesivamente cargado de partidos

Es de sobra conocido que los grandes jugadores han criticado públicamente lo cargado del calendario individual, a lo que hay que sumar una competición cuyo prestigio está en entredicho, con un foco mediático cada vez menor y con el agravante de que no ofrece ese suculento botín de puntos que los líderes del ránking anhelan cada semana. No es fácil preparar un plato de buen gusto con estos ingredientes.

Es verdad que la Davis sigue manteniendo ese misticismo que otrora la convirtió en la competición tenística de mayor prestigio, capaz de convertir a los héroes en villanos y viceversa. Nadie olvida a Feliciano López y Fernando Verdasco, supervivientes a la sombra de Nadal y Ferrer, poner en pie a todo un país gracias a aquella lejana victoria en Mar de Plata. Como pocos habríamos olvidado los nombres de Franco Skugor y Nikola Mektic si ayer Bautista y Carreño no hubieran hecho los deberes para los que fueron llamados.

1410699655_extras_noticia_foton_7_1El asunto reside en resituar la Davis y volver a convertirla en atractiva, en suculenta, en un plato que querer degustar por todos aquellos que aparecen en las fotos con los títulos. Todos, sin excepción, renuncian con cierta habitualidad a la competición. Croacia y Argentina, finalistas en 2016 han visto como sus referentes faltaban a esta primera cita, lo mismo que Federer y Wawrinka en suiza, que Andy Murray para Reino Unido o que Rafa Nadal en nuestro caso. No se trata de la excepción que confirma la regla, si no más bien lo contrario.

¿Hay solución?

¿Qué que se puede hacer? Pues entiendo que varias opciones son contemplables, aunque todas ellas acabarían con ese romanticismo y esa tradición que son los dos apellidos que lleva el tenis por bandera. La alternativa de este autor es simple; convertir la Davis en un Mundial o  una Ryder Cup, es decir, que se dispute cada dos o cada cuatro años, durante quince días y en un terreno neutral. Y que radios, periódicos y televisiones acudan en masa y la traten como antaño. Y que con cada victoria se nos pongan los pelos como escarpias, claro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: