El Cid del Siglo XXI

Barcelona-s-Pedro-Rodriguez-le_54371120378_54115221152_960_640Subido a los lomos de Bavieca, el Cid Campeador ganó su última batalla muerto. No estaba presente de alma, pero su cuerpo bastó para derrocar la defensa rival. Una historia similar se vivió en el Camp Nou anoche. El Barça, con la daga clavada en el pecho, y remando contra corriente, solventó de un sopapo el problema por obra y gracia de un futbolista, Leo Messi, que ingresó en el césped en el 65 con un desgarro muscular, pero que bastó para cambiar el sino de los dos contendientes. Al PSG le entró el miedo y la seguridad se evaporó, y a los suyos les insufló la última bocanada de aire. El resto es de sobra conocido. Pedro, omnipresente en las grandes citas, mandó a la red el balón que llevaba escrito las sextas semifinales culés consecutivas.

La primera media presentó el partido de una manera contundente. Los locales erraban cada vez que intentaban sacar el balón desde detrás. Piqué y especialmente Busquets, futbolista que dificilmente volverá a jugar así de mal en este curso, reflejaban el estado anímico de un equipo que, sin su estrella sobre el césped, perdió su identidad. El PSG, que es un buen equipo pero tal vez le falta algo de vuelo, aprovechó la tesitura a medias. Descosió al Barça por momentos, sin embargo, el paso de los minutos favorecía al cuatro veces campeón.

Victor Valdés, que volvió a cuajar una actuación soberbia, Andres Iniesta estirado en la banda izquierda, y Pedro ejerciendo como un puñal, mantenían vivo al Barça, mientras Pastore y Lucas Moura torturaban la inexistente y mala presión azulgrana. Los tres de arriba andaban desconectados del equipo. Villa pasó desapercibido y Cesc, actuando de Messi, volvió a naufragar en un gran partido. Y tal vez empiecen a ser ya demasiados.

No cambio el panorama el descanso, más bien agudizó la propuesta de ambos. Verrati se adueño del centro, silenció a Alves y demostró a Ancelotti que lo de Beckham de hace siete días fue un grave error. Ibrahimovic sumó por primera y única vez para su equipo, dejó a Pastore ante los ojos de Valdes, que esta vez no obró un nuevo milagro. El silencio del Camp Nou era el sentir de un equipo, que pedía a gritos la aparición del genio rosarino.

2013-04-10_BARCELONA-PSG_15-Optimized.v1365686768

Vilanova no dudó. Con el naufragio del plan A, optó por sacar a calentar a Leo Messi. Su sola presencia en la banda del Camp alentó a las 98.000 almas, que empezaron a creer. Entró el astro argentino, mientras el PSG, liderado por Ibrahimovic era incapaz de terminar de sacudir la eliminatoria. La presencia de ‘la pulga’ sobre el verde giró el partido. Los franceses ya no estaban seguros, y los azulgrana veían cerca el pase a las semifinales.

Así que Leo Messi, con un desgarro muscular en la pierna que lo limitaba a casi la mitad, decidió la eliminatoria. Como los grandes. Consciente de su estado físico, aplazó su slalom hasta el momento de clavar el aguijón. En la tercera pelota que tocaba, el diez birló a Verrati y Motta, sacó de su sitio a Thiago Silva (qué eliminatoria la suya), y filtró para Villa, éste prolongó para Pedro, y el tinerfeño, nacido para la gloria, fusilo a Sirigu. El gol que daba la vida al Barça y mandaba al equipo francés a los infiernos.

El PSG sacó la bandera blanca y se entregó a Leo Messi, que desde el 1-1 no corrió. Se dedicó a pasear cerca del área rival, lo cual suponía una agonía para los visitantes. El espíritu de Messi logró uno de los mayores hitos de su carrera, y tiene unos cuantos, claro. Vilanova retiró a Villa por Song temiendo un aluvión de balones aéreos por parte del rival, pero el Paris Saint Germain no estaba ni para eso. La historia ya estaba escrita. El Barcelona firmó su sexta semifinal de Liga de Campeones consecutiva.

El Cid del siglo XXI, Leo Messi, abandonaba el estadio entre dolores, con la mirada perdida, pero con la certeza de haber resuelto una eliminatoria con el alma. El PSG se ahogó en su propio miedo, deberá crecer y ganar en experiencia para su asalto europeo. El ciclo de Leo Messi sige vigente, y el Barça, que llega renqueante a las semifinales, fía a su líder la competición. Y la realidad es clara: a tres partidos del título, con Leo Messi sobre el césped nadie puede dudar de su favoritismo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: