Cuando Messi toma la palabra

Mourinho mandó un mensaje a los suyos con el once. Introdujo a Ozil, le sitúo en el ojo del huracán, el todo o nada para el alemán, una apuesta arriesgada y valiente, un gesto a los suyos. Señores, ya estamos a su nivel, juguemosles de tú a tú. Eso es lo que vino a decir Mourinho con su once. Olvidó el trivote del curso pasado y planteó un partido a todo o nada contra la maquinaria azulgrana, que llegaba menos engrasada de lo habitual al clásico. Con el partido desperezándose Benzema encontró petroleo y dejó despejado el panorama. El escenario idóneo para la causa. Mourinho, en el banco, tenia el rostro serio pero por dentro seguramente sonreía ante el panorama que se venía por delante. Presión y contragolpe. Era el momento de tumbar al gigante azulgrana. Pero se olvidó de Messi.

Con la presión adelantada que propuso el Madrid se resentía el juego de toque azulgrana, sin embargo, había que pagar un peaje, uno solo. El de que Messi tuviera más libertad. Con el Madrid 1-0, con el contraataque como amenaza y con un Barcelona que empezaba a dudar Messi baja al centro del campo y pide el balón A Piqué. Recibe con un centímetro de más y medio segundo para ejecutar. Se zafa de Alonso, de Lass y Ramos pierde su sitio y sale a por Leo. También inútil. Messi habilita a Alexis y el chileno fusila a Casillas. Un puñal se acababa de clavar en el corazón madridista. El puñal de siempre. Messi volvía a marcar la diferencia en un suspiro.

Guardiola, brillante en todas sus decisiones, manda a Alves al extremo. Con esta medida frena las subidas de Marcelo e incrusta un mediocampista más con el que hace superioridad numérica. El dominio ya es azulgrana y Mou no reacciona. La aparición en el medio campo de Iniesta sentencia el choque. Ante semejante cantidad (llegaron a jugar 6 centrocampistas) y calidad de medios el balón solo tiene un dueño. Y volvemos a Messi, el ejecutor. Leo recibe escorado en la derecha tras una sinfonía perfecta de pases, tira tres paredes con Iniesta, absorve a 5 defensas madridistas y tras un rechace el balón llega a Xavi, libre de marca, que dispara sin oposición. La suerte hizo el resto. La suerte es la consecuencia, Leo la causa.

Y el Barça desata su furia. Iniesta se convierte en un mago, Xavi en la batuta y Messi, otra vez Messi en el referente. En ese instante Iniesta doma el cuero, regatea sin problema alguno a Coentrao, lejos de su sitio por perseguir a Andrés y el manchego se la pone a Messi. El argentino deja atrás a Lass, cede a Alves y tira el desmarque al primer palo. La defensa madridista lo persigue a él olvidándose de Fábregas que llega en el segundo palo por delante de Coentrao para remachar la faena. 1-3. La pesadilla continúa. El Barça vuelve a conquistar el Bernabéu. La vida sigue igual.

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1 comentario

  1. Hector said,

    diciembre 12, 2011 a 10:13 pm

    El madrid tiene a algunos jugadores que no estan al mismo nivel que los del barça. Ademas de que guardiola sea bastante mejor que mourinho. Coentrao, Lass Diarra, Marcelo, Ozil y Khedira no tienen el nivel de los jugadores del barça, asi que hasta que el madrid no fiche un par de tios en el medio campo para acompañar a xavi alonso no tiene nada que hacer.

    Partidazo de puyol, que crack.


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